MADRE E HIJA SE GASTAN 56 MIL LIBRAS EN CIRUGÍA. PERO LO REALMENTE CHOCANTE ES CÓMO CONSIGUIERON EL DINERO


Cuando Kayla nació, Georgina Clarke, una joven madre de Rugby (Warwickshire, Inglaterra) no se sentía muy diferente al resto de madres que veía en su vecindario: su aspecto no le preocupaba lo más mínimo, pues su familia ocupaba todo su tiempo. Nadie pudo predecir, ni siquiera ella misma, que su imagen daría un giro de 180 grados... y todo gracias a su hija Kayla.


Todo comenzó con un inocente sentimiento de admiración hacia la modelo inglesa Katie Price (considerada la "Pamela Anderson" de Inglaterra). Cuando Georgina vio la foto de la famosa en una revista, un mundo nuevo se abrió ante sus ojos: la joven madre quedó fascinada por sus voluptuosos labios, sus curvas y su glamour. En ese instante, supo que quería ser como ella. Desde entonces, todas las semanas, sin excepción, se sentaba en el sofá con sus 4 hijos (Kayla, Amber, Keisha y Romeo) para ver el programa televisivo de la modelo.


Pronto, su hija Kayla comenzó a interesarse por el nuevo ídolo de su madre, y ambas pasaban tardes enteras hablando sobre su vida. Con 11 años, Kayla le contó a su madre que, cuando fuera mayor, quería aumentarse el pecho como Katie. Por eso, cuando con tan solo 17 años le dijo a su madre que había dejado la escuela para trabajar y así poder pagar cirugía estética para las dos, Georgina no se sorprendió en absoluto, y además no cabía en sí de gozo: pronto ambas podrían cumplir su sueño de parecerse a Katie Price.


Pero el plan no era tan sencillo: con solo 17 años, y para conseguir el dinero suficiente para las operaciones a las que se quería someter, Kayla comenzó a trabajar de stripper, donde ganaba 1.300 libras por semana.


No siendo suficiente, Kayla también contaba con un "sugar daddy": un hombre de más de 50 años que le pagaba 800 libras a la semana por disfrutar de su compañía. Y todo contaba con el beneplácito de su madre, pues lo más importante para ella era poder cumplir sus sueños, aunque fuera a toda costa.


Así pues, habiendo ahorrado el dinero suficiente, madre e hija se pusieron manos a la obra. En la actualidad, Kayla (de 20 años) y su madre Georgina (de 38) lucen completamente diferentes. Ambas se han sometido a numerosas operaciones de estética, gastándose unas 56 mil libras (más de 72 mil dólares). En concreto, Georgina se ha hecho 18 inyecciones de botox y tres sesiones de relleno de mejillas, y está planeando un re-diseño de su vagina en el futuro. Por su parte, Kayla se ha sometido a un enorme aumento de pecho, y ambas tienen relleno de labios, blanqueamiento dental, además de extensiones, tinte del pelo y maquillaje semi-permanente.
Kayla sigue trabajando de stripper, ahorrando dinero para las futuras operaciones que están por llegar, y no descarta financiar en un futuro las operaciones de su hermana pequeña.


Por supuesto, madre e hija no dejan indiferente a nadie. La gente las mira por la calle, cuchichean y señalan, e incluso les advierten que tanta cirugía "es mala para la salud". Pero a ellas no les afecta. "A veces, los hombres ponen morritos burlándose cuando pasan a nuestro lado, pero no nos importa porque sabemos que nuestros labios son grandes y así es como siempre los hemos querido", dice Kayla. Ahora, madre e hija se sienten más unidas que nunca.

Y tú, ¿qué opinas? ¿Estarías dispuesto a hacer cualquier cosa por cumplir tus sueños, sin importar el "qué dirán"?

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