LOS TRABAJADORES ESCUCHAN GRITOS DE AYUDA. CUANDO MIRAN LA MÁQUINA, VEN QUE ALGO HORRIBLE LE SUCEDE A LA MANO DE ESTE HOMBRE


“Carlos, te hice una cirugía, un procedimiento muy raro. Pusimos tu mano entremedio de la piel de tu estómago y la cosimos. Tu mano se quedará allí por 42 días”. Estas fueron las primeras palabras que escuchó Carlos Mariotti, un brasileño de 42 años de Orleans, Brasil. Hace tan solo unas horas había vivido lo que él mismo denominaría como “una película de terror”…
Esa mañana parecía un día como cualquier otro. Había ido a Zettapack Plastic, la fábrica en la que había trabajado durante muchos años. Su jornada laboral consistía en manipular la máquina que construía bobinas. Pero ese día algo saldría horriblemente mal.

Como en cámara lenta, ¡la máquina industrial empezó a tragarse su mano! “Era como mirar una película enfrente de mí. Veía la máquina tirando mi mano hacia dentro y no podía hacer nada al respecto”, cuenta Carlos. Gritó varias veces, pero se encontraba solo. Solo después de unos cuantos intentos llegó gente a ayudarlo y lograron liberar de alguna manera su aprisionada mano.


Pero lo que quedaba de ella era escalofriante: donde debería haber habido piel, ya no había nada. A simple vista era posible observar sus huesos y tendones, y la sangre parecía salir a chorros. Casi inconsciente por el dolor y la adrenalina, apenas sintió cuando sus compañeros enrollaron su mano mutilada en unas vendas y lo llevaron al hospital de urgencia.

El cirujano que lo atendió vio su lesión y pensó en las dos opciones que tenía: la primera era la más lógica, fácil y común. Básicamente: amputarle por completo su mano. Ya había perdido dos dedos, el índice y el medio, y parecía imposible que pudiera regenerar todo ese tejido perdido, así como los tendones destrozados. Pero tras meditarlo un rato pensó en una segunda opción, que parecía mucho más descabellada que la primera…


Nos referimos a un procedimiento muy extraño que ha sido practicado solo unas cuantas veces en el mundo, y que consiste en meter el área herida bajo la piel del cuerpo. Esta operación permite que la piel se regenere de manera más fácil y segura. Según las palabras del doctor, “se trataba de una lesión muy grande y delicada, y el único lugar en donde podíamos meter la mano completa era en el abdomen. Sin este procedimiento, existía el riesgo de infección y el tejido junto con los tendones se hubiesen podrido”.

Carlos tuvo que mantener su mano durante 42 días dentro del "bolsillo" especial, intentando evitar a toda costa mover el brazo o sacarlo. A pesar de lo incómodo que pudiera resultar, había algo de lo que el brasileño se encontraba profundamente agradecido: no iba a perder su mano: “Estoy agradecido porque al menos seré capaz de sostener un tenedor, sujetar un manubrio y vestirme sin ayuda”.


Si bien nunca podrá recuperar la movilidad por completo, la mano podrá seguir tomando objetos y haciendo movimientos básicos. Actualmente parece un guante de boxeo, ya que los dedos se unieron debajo de la piel, pero en próximas operaciones los doctores esperan poder separar cada uno de ellos para que sea más funcional y se vea más parecida a una mano común.

Gracias a la medicina, la calidad de vida de Carlos podrá seguir bastante normal. ¡Qué bien que tuvo un doctor que jamás se dio por vencido! Aunque este procedimiento pueda parecer rarísimo, ha demostrado dar excelentes resultados y ser un método válido para tratar heridas expuestas de gravedad. Esperamos que la recuperación vaya viento en popa y Carlos pueda volver a trabajar con normalidad lo antes posible.

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