EL PARTO ES UN ACTO DE AMOR ENTRE DOS SERES: ¡QUE NADIE LO ESTROPEE!


No existe dolor más intenso que el de un parto. Ni un amor tan profundo como el que siente esa madre que ve por primera vez al niño que ha llevado en su interior. ¿Cómo atrevernos a romper este instante mágico y de gran trascendencia? Es todo un sacrilegio, lo sabemos, pero aun así, se hace.
No hablamos solo de la necesidad de disfrutar de un parto respetado. Hablamos también de muchos otros factores que tienden a apagar un poco el brillo del inicio de ese vínculo que para muchos expertos, es fundamental. Nos referimos también a esos familiares que en ocasiones, llegan a coger en brazos al recién nacido antes que la propia madre.

Son muchos, muchísimos los detalles que pueden romper este acto de amor. No obstante, la mayor parte de ellos se relacionan con los protocolos médicos, con esos entornos asépticos, con esos rituales estandarizados en los que cortar rápido el cordón umbilical, en el que lavar cuanto antes al recién nacido.

Existen interesantes enfoques que nos animan a ver este proceso de otro modo. Debemos contar con la asistencia médica en todo momento, no hay duda. Pero se necesita de una nueva sensibilidad, de otra perspectiva donde los propios familiares de la mujer que da a luz también deben involucrarse.

A continuación, te lo explicamos.



El parto es un acto de amor, no un protocolo instrumental
Queremos hablarte de alguien muy especial del que tal vez, ya conozcas. Michel Odent es un médico obstetra francés que se alza como una referencia mundial en este campo.

Gracias a él disponemos de trabajos realmente interesantes sobre la idea de reformular los partos para hacerlos más sensibles, más afectuosos. El doctor Odent defiende que dar a luz es un acto de amor pleno entre dos seres que no debe vulnerarse.

Según él, hace tiempo que cruzamos los límites de lo que es permisible. A día de hoy disponemos de un parto supuestamente “humanizado” que en realidad, se deja lo humano a un lado lo humano para volverlo instrumentalizado.
Se hace uso de la oxitocina sintética, de los potros, edemas y ante todo, del abuso de las cesáreas.
Todo ello busca por encima de todo garantizar la seguridad de la madre y el hijo. Esto es positivo, no hay duda. Sin embargo, estamos vetando otras cosas: estamos consiguiendo que las mujeres tengan que parir con estrés, con miedo, con incomodidad. Por su parte, el bebé se siente aterrado ante todas esas manos que lo manipulan, que lo voltean y lo lavan sin saber dónde está su madre.

Nadie debería vulnerar este instante.



En un parto debemos aplicar el paradigma de la protección
El doctor Odent a sus 83 años sigue defendiendo la necesidad de poner en práctica “el paradigma de la protección”. Estaría basado en estos puntos:

Se debe cuidar del bienestar físico y emocional de la madre y el recién nacido.
La madre debe sentirse arropada, respetada y cómoda. Ello implica que está en su derecho de elegir cómo parir. El potro no siempre es la opción preferida por muchas mujeres, las hay que se sienten más seguras dando a luz de pie.
El rasurado, el inducir el parto con oxitocina o el aplicar la epidural es algo que la mujer debe poder elegir aconsejada por su médico.
El bebé no necesita ser lavado de inmediato. De hecho, esa capa blanca que lo recubre es un tipo de protección natural para su piel que puede permanecer con él unos minutos más mientras hace “piel con piel” con su madre.
El cordón umbilical deberá cortarse cuando este, deje de bombear. Hasta ese momento le estará aportando, según Michel Odent, una vacuna contra enfermedades como el “tétanos neonatal”.
A su vez, el doctor Odent es autor del primer documento escrito sobre la necesidad de iniciar la lactancia materna durante la primera hora tras el parto.



La comunicación con la madre durante el parto
Este dato es curioso. Dentro del paradigma que defiende el doctor Odent se habla de la necesidad de no gritarle a la madre, de no repetirle frases como “empuja” en voz elevada, o de dirigirse a ella de forma insistente.

Durante el parto, el neocórtex de la mujer (nuestro cerebro racional) baja su actividad para concentrarse en esa área instintiva y puramente emocional. De ese modo, las órdenes verbales e incluso las palabras del entorno lo que consiguen es elevar su estrés.
Vale la pena tenerlo en cuenta. Es necesario recordar lo que decíamos al principio: el parto debe llevarse a cabo como un delicado acto de amor.
Familiares, no molestéis a los nuevos papás
Una vez la madre ha dado a luz, solo necesita calma, silencio, a su bebé y a su pareja. Tiempo habrá de conocer al recién nacido. Tenemos toda una vida para ello, pero tanto el parto como la horas posteriores, solo les pertenecen a ellos.

A la nueva familia.

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