CONFESIONES DE UNA MAMÁ FELIZMENTE AGOTADA


Ser mamá es la profesión más hermosa del mundo y nadie puede ponerlo en discusión. Pero, si bien es cierto que entregamos la vida por nuestros hijos, las obligaciones, el esposo, la casa, etc., siempre nos olvidamos de un elemento clave para sentirnos bien: nuestro propio bienestar y nos convertimos en una mamá felizmente agotada.
Pasamos días enteros haciendo lo posible y lo imposible para que todos los que pertenecen al entorno estén felices. Jugamos con nuestro bebé, hablamos con nuestra pareja, cocinamos sus platos favoritos, organizamos la casa, trabajamos para colaborar con los gastos y mucho más.

Las madres entregamos todo nuestro ser, sin esperar nada a cambio. Sin embargo, en el camino solemos olvidarnos de nosotras mismas

No obstante, al final del día, nos damos cuenta de que nos dedicamos muy poco a nosotras, excepto nuestros hábitos de aseo personal. De manera que esa mujer que no salía a la calle sin antes pasar horas frente a un espejo arreglándose, puede que ya no exista.


No nos importa tener puestos los mismos zarcillos por varios días, ni utilizar la primera ropa que encontremos en el armario, ni dejar de maquillarnos porque debemos atender otras necesidades. Sí, la vida nos cambia de forma radical y quizás no se parece a lo que imaginabas durante el embarazo.

La maternidad es uno de los cuentos de hadas más hermosos que existe en el mundo; pero, al principio, te darás cuenta de que debes sacrificar muchas cosas, para ver frutos positivos en el futuro.

Mamá felizmente agotada es hora del reencuentro
Cuando nos preguntan cómo nos sentimos en este rol, inmediatamente, pasa todo lo difícil por nuestra mente. No obstante, la respuesta siempre será que estamos más felices que nunca. No hay nada más cierto que eso.

En soledad, pensamos cómo podíamos vivir sin esos pequeños que cambian nuestro mundo y lo llenan de color. Un hijo representa algo indescriptible, llegó para hacerte entender las cosas que tienen una verdadera importancia en tu vida.

Aunque sientas que no tienes fuerzas, recuerda que eres la heroína de tu bebé
Puede que algunos días sean eternos, las noches efímeras y no sepas qué día de la semana es. El cansancio te arropará y, a veces, querrás tirar la toalla (aunque tengas la mejor compañía entre tus brazos). Pero, así es, una mezcla de sentimientos que experimentamos y eso es perfectamente normal.

Al principio, estamos centradas en comprender el misterio de la crianza y los cuidados de un bebé, porque hasta cambiar un pañal puede ser un desafío increíble. Luego, pasan los días y empiezas a preguntarte: ¿Dónde estás tú? ¿Quién eres ahora? ¿Cómo estás dentro de ti?

Seguramente, ya no puedas comer con la misma tranquilidad que ayer, no puedas ir al baño sola, ni tengas tiempo para salir con tus amigas o ni siquiera puedas hacer una llamada telefónica sin decir: “te llamo luego porque el niño me necesita”.

Esta es la realidad de una mamá felizmente agotada: de esa mujer que lo entrega todo, sin esperar nada a cambio; esa que ya no se peina para lucir bien, pero siempre arregla a su bebé con la ropa más cómoda… Esa eres tú, una heroína que hará en otros corazones para ver crecer el fruto de la felicidad.

La maternidad desde otra óptica
Cuando nos convertimos en mamá, los esfuerzos dejan de parecer en vano. Entre tus manos se encuentra el regalo más hermoso y por ellos entregarás tu vida entera. Nadie te hará cambiar esta realidad.

Ahora bien, poco a poco, deberás ir buscando un espacio para ti, donde puedas reencontrarte con tu esencia. Ya viviste un proceso de embarazo en el que entregaste tu ser y has descubierto lo que representa ser mamá. Detente un poco, piensa un segundo en ti y abre una ventana que te permita reencontrarte.

Busca un espacio para ti y llénate de energía positiva, así estarás lista nuevamente para entregar lo mejor de ti a tu familia

Hacer nuevamente lo que nos gusta no está mal, al contrario, te permitirá distraer la mente y volver con fuerza. Realiza alguna actividad que disfrutes, haz ejercicio, escucha música o sal a pasear con tus viejos amigos. Es una buena receta para llenarte de buena energía.

La maternidad es maravillosa y, si llegas a sentirte cansada y te dan ganas de dejar todo a un lado, no lo olvides: escucha a tu corazón, recuerda lo que experimentaste al tenerlo en tu vientre y prepárate para disfrutar esos momentos que no volverán. Lo que siempre debes recordar es que es normal sentirse, a veces, una mamá felizmente agotada.

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