8 RAZONES PARA NO VOLVER A COMER ATÚN. CON LA Nº2 CASI ME CAIGO DE LA SILLA


Muchas personas consideran que comer pescado es muy saludable. ¿Qué podría ser mejor que disfrutar de un buen trozo de salmón o de trucha fresca? Sin embargo, cuando se menciona el atún, casi a todos se nos viene a la mente la presentación en lata, pero lo que la mayoría ignora es que su consumo podría ser muy perjudicial para la salud.

Aquí tienes 8 razones que deberías considerar antes de abrir una lata de atún... 
1. Alto contenido de sodio
Las latas de atún son especialmente populares entre los atletas por su alto contenido en proteínas, ya que les ayuda a desarrollar los músculos. Pero una sola lata de atún también puede tener en su interior más de 600 mg de sodio, lo que puede elevar la presión arterial y llegar a provocar embolias.

2. Absorción de metales pesados
Los atunes son depredadores, lo que significa que se alimentan de peces más pequeños, y en el proceso terminan consumiendo metales pesados como el mercurio, el cual se acumula a lo largo de toda la cadena alimenticia. Cuando los humanos comen atún, también ingieren estos metales. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), incluso una pequeña cantidad de mercurio puede dañar el sistema digestivo, los riñones, la piel y el sistema inmune. Demasiado mercurio puede incrementar el riesgo de infartos hasta en un 70% y causar daño cerebral, que puede manifestarse en problemas de concentración y otras alteraciones cognitivas. A pesar de que en la mayoría de los casos la concentración de mercurio en los peces es lo suficientemente baja para no preocuparnos, siempre hay excepciones.

3. Terribles métodos de pesca



Los atunes son capturados en redes gigantes, y, como resultado, muchos de ellos tienen una muerte muy violenta al chocarse con los demás atunes mientras los pescadores recogen la red. Aquellos que llegan al barco pesquero con vida son apaleados hasta la muerte antes de ser enviados a los congeladores. Los ejemplares más pequeños que no representan ningún obstáculo son arrojados directamente a los congeladores, donde mueren lenta y dolorosamente de hipotermia y asfixia.

4. Crianza masiva de atunes
La demanda de pescado continúa creciendo en todo el mundo, pero al mismo tiempo, los bancos de peces siguen disminuyendo. Esta situación ha provocado un aumento progresivo de criaderos de peces. En estos lugares, los atunes crecen en bancos superpoblados, donde los engordan, los matan y los venden.

5. Químicos nocivos



Actualmente, los océanos del mundo están muy contaminados, llenos de tóxicos que los peces consumen pasivamente. Estos químicos incluyen bifenilo policlorado (BPC) y dioxinas, ambas sustancias cancerígenas que suelen encontrarse en la capa de grasa de muchos tipos de peces.

6. Riesgo de envenenamiento de la comida
Comer pescado puede ser peligroso. De acuerdo con el Centro del Control y Prevención de Enfermedades, el 75% de los casos de intoxicación alimentaria a nivel mundial son causados por el consumo de mariscos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la frescura y modo de preparación de los alimentos juegan un papel fundamental en estos casos.

7. La pesca de atún mata delfines
Los atunes no son las únicas criaturas marítimas que quedan atrapadas en las redes gigantes: delfines, tiburones y muchos otros animales terminan agonizando junto con los atunes.

8. La contaminación de los océanos



La industria pesquera es responsable de gran parte de la contaminación en las aguas del mundo. Las redes, poleas y muchos otros mecanismos propios de los barcos pesqueros están hechos de partes de plástico y metal, que a menudo terminan en el agua. Este tipo de polución es mortal para la vida marina, especialmente para las aves acuáticas, que a menudo confunden plástico con comida y pueden terminar enredándose o atragantándose.

Como puedes ver, la pesca y el consumo de atún no es tan inofensivo como pensabas y forma parte de un problema incluso mucho mayor. La terrible muerte que este pez sufre y los riesgos para la salud que su consumo conlleva se presentan en otros tipos de peces también. Muchas personas justifican su ingesta de pescado argumentando que necesitan sus ácidos Omega 3 para mejorar su salud, pero hay otras formas de incluirlos en tu dieta: las semillas de lino y de chía o los aceites de canola y de nuez son ricos en este nutriente.

Pero si quieres seguir disfrutando del pescado de vez en cuando, asegúrate de que provenga de fuentes autosustentables. ¡El medio ambiente, y tu cuerpo, te lo agradecerán!

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